Cuando un familiar, amigo o conocido pasa por una situación de salud difícil, es el momento propicio para ofrecerles paz y tranquilidad mediante algunas palabras de sanación para un enfermo proveniente de las palabras sagradas de Dios y su Hijo Jesús. Si no sabes cuáles palabas utilizar, aquí te dejamos algunas ideas muy profundas que le harán reflexionar y rendirse ante la voluntad Divina.

Palabras de sanación para un amigo enfermo

Las frases de sanación para un enfermo que te mencionamos a continuación pueden aportar la esperanza, tranquilidad y paz que una persona convaleciente anhela en una situación de salud delicada. Por eso no dudes en transmitirlas siempre que sea necesario.

  • “Padre muy bueno y misericordioso, que nos llamaste a una profunda intimidad contigo para comunicarnos tu naturaleza divina, te pedimos que derrames sobre nosotros un espíritu de oración y alabanza para poder entrar en plena comunicación contigo a través de tu espíritu. Santo.”
  • “La oración y la contemplación son regalos gratuitos de tu bondad. Danos, te lo suplicamos, estos dones para que podamos orar sin cesar para nuestra sanación.”
  • “Que tu Espíritu Santo, Espíritu de filiación, dé testimonio de tu amor para que nos sintamos amados y vivamos como tus hijos, libres de miedo. Haz crecer nuestra fe en tu amor por nosotros para confiar en tu palabra y hacer nuestras cada una de tus promesas.”
  • “Aumenta nuestra esperanza para que podamos estar seguros de que, cuando todas las puertas se hayan cerrado ante nosotros, siempre habrá una solución: la tuya.”
  • “Si quieres, puedes sanarnos, purificarnos y transformarnos. Solo depende de Tu voluntad, ten compasión de nosotros.”

Palabras para de Jesús para sanar a un enfermo

Muchas palabras que Jesús nos dejó, indican el camino misterioso de la gracia que se revela y ofrece alivio a los que luchan y están cansados. Estas palabras de sanación para un enfermo expresan la solidaridad del Hijo del hombre, Jesucristo, ante una humanidad afligida y sufriente.

  • “Cuántas personas están sufriendo en su cuerpo y en su mente! Llama a todos los hombres a que vengan a él, “vengan a mí”, y les promete alivio y descanso.”
  • “No desesperes, no me dirijas una oración inquieta, como si quisieras exigirme que cumpla lo que deseas. Cierra los ojos de tu corazón y dime tranquilamente: “¡Jesús, en ti confío!”
  • “Queridos hermanos y hermanas enfermos, la enfermedad os sitúa de manera muy especial entre los que están “cansados ​​y oprimidos”, aquellos que captan la mirada y el corazón de Jesús. De aquí viene la luz para tus momentos de oscuridad, la esperanza de tu comodidad.”
  • Evita preocupaciones, ansiedades y pensamientos sobre lo que podría suceder. No pisotees mis planes intentando buscar una solución desesperada. Déjame ser Dios y actuar en libertad. Ríndete a mí con confianza. Confía en mí y deja tu futuro en mis manos. Dime con regularidad: “¡Jesús, confío en ti!”
  • “Cuando hayas hecho todo lo posible para intentar resolver tus problemas de salud u otros, déjeme el resto a mí. Si te abandonas a mí, todo se arreglará pacíficamente según mis designios.”

Cuando la vida de un familiar o amigo pende de un hilo por alguna enfermedad, es importante acompañarlos durante esta dura experiencia y transmitirle algunas de estas palabras de sanación para un enfermo que le darán la paz espiritual que tanto necesitan.

 

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